Laura Fernández Delgado, nueva presidenta de Costa Rica © Foto : X - @laurapresi2026
Por: Soy Mujer Liberty / 10 febrero, 2026

Laura Fernández inspira a Costa Rica

Laura Fernández acaba de hacer historia al ganar recientemente la presidencia de Costa Rica, y su victoria tiene un peso simbólico enorme.

No se trata solo de política. De hecho, representa un avance visible para el liderazgo femenino en un país donde otra mujer había ocupado el cargo.

Su llegada marca un cambio generacional que conecta con mujeres que buscan referentes reales.

De Puntarenas al centro del poder

Laura Virginia Fernández Delgado nació en Puntarenas y, además, creció lejos de las élites políticas tradicionales.

Por eso, esa raíz provincial se convirtió en una parte constante de su identidad pública.

De hecho, siempre ha defendido la política como servicio y no como privilegio. Más adelante, estudió Ciencias Políticas y se especializó en políticas públicas con un enfoque práctico y técnico.

Luego, su carrera comenzó en espacios de planificación estatal, lejos del protagonismo mediático. Gracias a ese recorrido, logró entender la maquinaria pública desde adentro.

Antes de llegar a la presidencia, Laura Fernández fue ministra de Planificación y después ministra de la Presidencia.

En ambos cargos, además, consolidó una imagen de orden, disciplina y capacidad de negociación.

Una victoria que abre puertas

El triunfo electoral de Laura Fernández no fue solo una victoria individual. Representa una conversación nueva sobre mujeres liderando en Centroamérica.

Su campaña combinó firmeza técnica con cercanía humana. Muchas personas vieron en ella una figura preparada, directa y enfocada en resultados.

Su estilo demuestra que el liderazgo no necesita estridencia para ser fuerte. Puede construirse desde la constancia diaria.

Laura Fernández encarna una política basada en trabajo sostenido y decisiones claras.

Inspiración que se contagia

La llegada de Laura Fernández a la presidencia envía un mensaje potente a niñas y jóvenes que observan el panorama político.

El poder deja de parecer un territorio ajeno. Su trayectoria muestra que el liderazgo se entrena con preparación, paciencia y consistencia.

Su camino no fue instantáneo, fue acumulativo. Cada cargo previo construyó este momento histórico.

Esa progresión resulta profundamente motivadora. Cuando una mujer alcanza la presidencia, amplía el horizonte de posibilidades para muchas otras.

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