Rebeca Mora: del emprendimiento familiar a la innovación
Rebeca Mora es una de esas mujeres que muestran que un negocio puede crecer paso a paso, sin empezar necesariamente con una gran estructura.
Su historia está ligada a la industria cosmética en Costa Rica. Cuando tomó el control del área de cosméticos del negocio familiar, trabajaba con pocos productos y apenas un cliente. Con el tiempo, decidió convertir esa oportunidad en un proyecto propio.
Así comenzó el camino de Grupo Wimo.
De pocos productos a fabricar para otras marcas
Uno de los movimientos más importantes en la historia de Rebeca Mora fue apostar por fabricar productos para otras empresas.
Actualmente, Lab Wimo desarrolla y fabrica productos para decenas de marcas. Su planta supera los 1.000 metros cuadrados y cuenta con cientos de productos registrados.
La empresa también amplió su trabajo hacia productos cosméticos, higiénicos, químicos y biomédicos.
Ese crecimiento no ocurrió de un día para otro. Fue el resultado de probar ideas, detectar oportunidades y adaptar el negocio a las necesidades del mercado.
https://www.facebook.com/labwimo
Cuando el emprendimiento se encuentra con la ciencia
La historia de Wimo tomó otro rumbo cuando la empresa comenzó a colaborar con la Universidad de Costa Rica.
Una búsqueda relacionada con el cuidado capilar llevó al equipo a explorar las propiedades del rambután, conocido popularmente como mamón chino.
De esa colaboración nació Prociarica, un extracto desarrollado a partir de esta fruta.
La Universidad de Costa Rica explica que el proyecto recibió apoyo para investigación, pruebas y desarrollo tecnológico.
Más adelante surgió MoWe – Moments of Wellness, una línea de productos capilares que incorpora esta innovación.
Crecer también significa evolucionar
La trayectoria de Rebeca Mora no se limita a hacer crecer una fábrica.
Su empresa pasó de trabajar con una oferta pequeña a producir para otras marcas, ampliar categorías y acercarse a la investigación científica.
Según contó a El Financiero, desde joven estuvo cerca del mundo empresarial y aprendió a buscar soluciones con los recursos disponibles.
Esa parte de su historia conecta especialmente con quienes están comenzando.
No necesitás tener todo resuelto desde el primer día. Una idea puede empezar pequeña, cambiar de dirección y crecer conforme aparecen nuevas oportunidades.
La historia de Rebeca Mora demuestra que emprender también significa aprender, adaptarse y atreverse a llevar una buena idea un poco más lejos.


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